
Opinión. José Soto. Acabo de conocer una encuesta en la que Vox alcanza empate técnico en intención de voto a nivel nacional con la derechita cobarde, nada nuevo bajo el sol. Y en Ceuta, nada menos que arrasaría con un 45% de los votos. El sondeo de Electomanía sitúa con una ventaja de diez puntos al partido de Santiago Abascal sobre el PSOE y en más de 12 sobre el PP. Un dibujo electoral que es consecuencia, no de la ensoñación del partido verde sino el resultado de un posicionamiento político sensato, coherente, invariable con sus principios y valores. Esa conexión con el ciudadano que quiere una España unida, que defienda sus valores y tradiciones, que no se islamice, que responda a nuestras esencias españolas y occidentales, ha convertido a los de Abascal en esa esperanza del resurgir de una nación fuerte.
Electomanía ha hecho una radiografía demoscópica del sentir español y ha encontrado en Andalucia, Comunidad Valenciana, Castilla-La Mancha y en Ceuta, además de la Región de Murcia, una caja de resonancia importante.
Convertirse en la formación más votada en once provincias no es por casualidad, aunque sí una causa-efecto de las políticas de PP=PSOE donde una gran mayoría de ciudadanos no se sienten representados.
¿Cómo se explica que un partido como el PP ceda en Ceuta una fiesta tan emblemática de la comunidad cristiana como es la del 25 de diciembre que no traslada al lunes por caer en domingo, para cederla al fin del Ramadán? ¿Cómo se explica que en la ciudad de las Cuatro Culturas como resaltan en su perversa contradicción PP, PSOE, MDyC y Caballas, no haya festividades recogidas ni de hebreos ni de hindúes? No se están priorizando las cuatro culturas sino dos: moros y cristianos.
El PSOE a lo suyo: buscando el caladero de votos musulmanes y preocupado por la Fiesta del Sacrificio sin defender cómo el cierre de la frontera acabó con 500 partos procedentes de Marruecos, con incidencia negativa en el gasto sanitario de nuestro hospital de muchos millones de euros para las arcas públicas.
«Decía Aróstegui en 2002: «Uno de los principales riesgos para la defensa española es la presion demográfica musulmana en Ceuta y Melilla y la lealtad que ésta manifiesta hacia el Rey de Marruecos». Buen mensaje electoral para Caballas o «Ceuta ya».
También se acabó, de paso, con esa escolarización socialista en nuestros colegios limítrofes de niños musulmanes trasladados a diario sin entender el español y con la incidencia perversa y engañosa en el tan cacareado fracaso escolar del que Mohamed Ali hacia bandera. Un olvido similar en Caballas como aquellas frases de su admirado Aróstegui en la línea de críticas la islamización progresiva de esta ciudad.»Decía Aróstegui en 2002: «Uno de los principales riesgos para la defensa española es la presion demográfica musulmana en Ceuta y Melilla y la lealtad que ésta manifiesta hacia el Rey de Marruecos». Buen mensaje electoral para Caballas o «Ceuta ya».
Otras perlas de Aróstegui decían: «Estamos ante una cesión de soberanía encubierta y consentida». Un elogiado por la izquierda de cuyo pensamiento político hoy se olvidan de manera interesada, su partido y los izquierdosos y quien también decía: «Más de 4.000 votos se aglutinan en torno a candidaturas íntegramente musulmanas, lo que supone un problema en si mismo y la prueba de un fracaso colectivo». Aquí tiene un buen ideario político Mohamed Mustafa y su asesor Basurco para confeccionar el programa electoral de 2023.
«Emigrantes marroquíes que se asientan en Ceuta, sin compartir nuestra nacionalidad ni nuestro proyecto de vida, no solo no se detiene, sino que se acelera espectacularmente»
Y sobre la inmigración hay una frase de Aróstegui increíble, como prueba del engaño al que tratan de someter a la ciudadanía con sus políticas engañosas: «Emigrantes marroquíes que se asientan en Ceuta, sin compartir nuestra nacionalidad ni nuestro proyecto de vida, no solo no se detiene, sino que se acelera espectacularmente». Si esto pensaba «A corazón abierto», hemos ido a mucho peor diez años después. A todo esto, la izquierda caviar y progresistas guarda silencio y pretende que lo olvidemos. La hemeroteca juega estas mala pasadas. Ya saben: uno es esclavo de sus palabras y dueño de sus silencios.