Opinión | España a la deriva: el precio de la gestión de Pedro Sánchez

Por Jesús de Medellín

Bajo el mandato de Pedro Sánchez, España ha atravesado una concatenación de crisis que, lejos de ser gestionadas con visión de Estado, han puesto de manifiesto una preocupante falta de rumbo político y estratégico. La pandemia de la COVID-19 golpeó duramente, y aunque la magnitud del reto era global, la improvisación y el uso partidista de las decisiones dejaron cicatrices profundas.

Apenas recuperados, llegaron la DANA y las olas de incendios que hoy abrasan nuestro territorio “por los cuatro costados”. Mientras tanto, la política migratoria ha entrado en un terreno de descontrol: fronteras saturadas, centros colapsados y una sensación de abandono en zonas especialmente sensibles como Ceuta y Melilla.

Pero quizá el capítulo más preocupante es la creciente pérdida de peso de España en la zona estratégica del Estrecho. Marruecos ha jugado con astucia sus cartas, fortaleciendo el puerto de Tánger Med hasta eclipsar al de Algeciras. Desde que Sánchez llegó a La Moncloa, Rabat no solo ha ganado terreno económico y logístico, sino que lo ha hecho con una diplomacia firme y una política portuaria que contrasta con la pasividad española.

Ceuta, punto neurálgico y puerta de Europa, está pagando caro esta dejadez. El flujo comercial que antes encontraba en el Campo de Gibraltar su canal natural, ahora se redirige hacia Marruecos, debilitando el tejido económico local y erosionando nuestra influencia en una de las áreas más sensibles de nuestra geopolítica.

España no puede permitirse un liderazgo que se limite a gestionar emergencias sin un plan de futuro. Mientras Rabat avanza con una estrategia clara, nosotros retrocedemos entre crisis mal resueltas. Y si no se corrige el rumbo, el mapa del Estrecho en la próxima década podría dibujar una España irrelevante y un Marruecos dominante.

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